@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

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Los más estúpidos selfies

16.12.2014
Irlanda clockwise
  • Calzada de los Gigantes
  • conflictos
  • Irlanda
  • selfies
  • turismo

La mejor hora para visitar la Calzada de los Gigantes es durante la puesta de sol. A esa hora, ya se han ido los autobuses de turistas y no queda nadie.

Es muy práctico para hacerse autorretratos, porque los hexágonos tienen la superficie plana y uno puede dejar la cámara de fotos apoyada en ellos, poner el modo de autodisparo y, en los diez segundos que la cámara otorga, ponerse a trepar por los húmedos prismas para hacerse una foto, subirla a Instagram y conseguir muchos likes.

Eso sí, hay que tener cuidado para no caerse, que los prismas están mojados, es fácil caerse y romperse algo y allí, durante la noche, no hay nadie para pedir ayuda.

Tengo un centenar de fotos en el lugar, con el cielo de todos los colores posibles. Es un sitio tan fotogénico, que da cosa no gastar toda la memoria posible de la cámara en ese ejercicio de onanismo.

En el camino a la Calzada, vi muchas casas de irlandeses locales; la mayoría de ellas tenía banderas ondeando en la puerta. Algunas eran banderas inglesas y otras eran banderas irlandesas, propias de las distintas ideologías de Irlanda del Norte.

Me fui de allí sabiendo mucho de posados en el basalto, pero no me acabé de enterar cómo se encontraba el conflicto en el año 2014. Confieso que, a la vuelta, me sentí un poco tonto.

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Alta fidelidad

09.11.2014
2. Hoenn
  • @vientoblanko
  • Alta fidelidad
  • cradily
  • madurez
  • Nick Hornby

Capítulo 2×15

-He acabado de leer el libro ese, el de Hornby, “Alta fidelidad”, por fin reuní las agallas para acabarlo.
-¿Y qué tal?
-Bueno, efectivamente ha servido para amargarme el fin de semana. No debería estar muy sorprendido de todas formas. Lo mismo me pasó cuando acabé “Cómo ser buenos” o “En picado”, del mismo autor. Me influye mucho siempre de lo que habla este hombre. De hecho, ahora mismo, tengo la sensación de estar imitando su forma de escribir.
-¿De qué va?
-No sé, Jorge. El libro va sobre ti y sobre mí, va de los treinta años, de la insatisfacción crónica, de la desilusión sentimental y laboral. La historia es una puya que se clava en el corazón.
-¿Por qué?
-Creía que ya era suficiente con tener que lidiar con esta situación, con la de plantearse continuamente la propia vida, con la incertidumbre de saber si nos espera algo mejor o si, simplemente, esto es todo.
-La vida ya no cambia tanto a partir de cierta edad.
-Y ése es precisamente el problema. Hace cuatro años comenzamos el viaje por Hoenn donde hemos conocido a casi una centena de entrenadores. Tú ahora vives en Madrid; yo ahora tengo un cradily; pero, a pesar de eso, ¿sientes que algo haya cambiado realmente en tu vida?
-No, a pesar de eso, no.
-Pues ahí está el problema: realmente no ha cambiado nada, puede que tampoco cambie y esa promesa del “algo más” cada vez se va haciendo más tenue. A la misma conclusión llega el protagonista del libro en los últimos capítulos.
-¿Y qué ocurre entonces?
-Pues se resigna a que la vida es así, más plana, no tan intensa como él la había imaginado. Y cuando acepta esto, comienza a ser feliz. Pero no se da cuenta de que, para lograr su felicidad ha tenido que caer en algo muy horrible: se ha resignado a la calma. Ha caído en la tonta complacencia de la apatía.
-Es horrible.
-Es horrible, sí. Pero yo no quiero caer en eso para encontrar mi sitio, para encontrar mi paz interior. A veces miro alrededor y veo a personas que eligen ese estilo de vida; parecen felices, y yo, al lado de ellas, parezco inmaduro. Si tengo que elegir madurez y plenitud por resignación, prefiero… …prefiero seguir jugando a Pokémon y seguir buscando algo que no sé qué es.
-No tengo muy claro si lo que estás planteando sobre la vida de las personas que dejan de buscar es madurez.
-Yo tampoco. Tal vez, la madurez sea entonces plantearse cosas como esta.

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Antihistamínicos en el supermercado

19.10.2014
Patatas famosas
  • antihistamínicos
  • catarro
  • esomeprazol
  • omeprazol
  • sistemas de salud
  • vacunas

La primera vez que ves medicamentos a la venta en un supermercado estadounidense, se te cruzan algunas neuronas situadas en lo más profundo del cerebro y te quedas bizco.

Proviniendo de un país con un sistema de salud tan proteccionista como es España, cuesta trabajo comprender que no hagan falta recetas para comprar ciertos medicamentos, así como la publicidad tan agresiva que incita a adquirirlos.

Los antihistamínicos, por ejemplo, están todos juntos en la sección de síntomas de la vía aérea superior y presumen de quitar mejor los síntomas que los que se sitúan un metro más allá en la misma balda. En España, los sanitarios no tenemos muy claro si, en términos de efectividad para reducir los síntomas, existen antihistamínicos mejores que otros. En Estados Unidos, dicha discusión se traslada a la ciudadanía, que no sólo debe decidir qué antihistamínico comprar, sino que tiene la libertad de decidir cuándo tomarlo.

En el caso de los inhibidores de la bomba de protones, esomeprazol es la estrella en todos los supermercados y no sólo se encuentra en la sección de medicamentos, sino que puede ser encontrado… …junto a la comida mejicana. Un mensaje práctico y sencillo, pero ¿tiene la población general la capacidad de hacer un balance riesgo-beneficio efectivo y eficiente a la hora de protegerse el estómago? En el caso de síntomas farígneos por reflujo, ¿cuántos americanos elevarán el cabecero de la cama antes de tomar protectores? Y lo que es más interesante: ¿cuántos tendrán a alguien que les diga que es la primera medida que adoptar frente al reflujo?

La vacuna de la gripe, finalmente, tampoco necesita mucha prescripción. Vas a supermercado y allí te la ponen amablemente, tras haber abonado las tasas correspondientes. Sin recomendaciones, sin grupos de riesgo. A la carta.

Mientras tanto, ha llegado el otoño a España y los síntomas de reflujo derivados de la dieta estival se han ido sustituyendo por los catarros de vías altas. Aquí hace falta pasar por el médico para tener una prescripción de los medicamentos anteriores. Los médicos nos quejamos de la poca educación para la salud que tiene nuestra población, lo cual es completamente cierto; pero, mientras nos quejamos, olvidamos que nuestro sistema, muchas veces congestionado por una demanda por problemas banales de salud que no requieren, estrictamente hablando, asistencia médica, protege de una sobremedicación absurda.

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